
I PLAN DIRECTOR DE COOPERACIÓN
PARA EL DESARROLLO DE LA RIOJA 2004-2008
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Durante los últimos años la participación de las Administraciones Locales y Regionales en la cooperación internacional para el desarrollo ha experimentado un crecimiento continuo, alcanzando un papel cada vez más destacado en el sistema nacional de cooperación internacional. Uno de los rasgos definitorios del sistema español de cooperación internacional es, precisamente, la participación de Comunidades Autónomas y administraciones locales, la denominada cooperación descentralizada. Este tipo de cooperación ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años y por ello los recursos destinados a Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) por las administraciones autonómicas, provinciales y municipales españolas suponen una cuota cada vez más alta de la AOD total.
Este crecimiento se relaciona con dos fenómenos: por un lado, la culminación del proceso de descentralización política y administrativa que traspasa las actividades de elaboración y gestión de las políticas públicas a las administraciones más cercanas a los ciudadanos y, por otro lado, la reflexión sobre modelos globales de cooperación internacional y la introducción del concepto del desarrollo humano, basado en el aumento de la participación de los agentes sociales en los procesos de desarrollo y de lucha contra la pobreza.
La Rioja no ha permanecido ajena a este proceso de auge de la cooperación descentralizada en nuestro ámbito, y los riojanos individualmente considerados u organizados en entidades sin ánimo de lucro así como las instituciones públicas han participado de este proceso solidario.
Paradójicamente el avance tecnológico nos acerca a la realidad de las regiones menos avanzadas del mundo, lo que contribuye a consolidar una conciencia social sensible ante la inaceptable situación de pobreza extrema que sufren millones de seres humanos. Ello, unido a la demanda de una mayor participación de los ciudadanos en todos los ámbitos de la vida pública, se ha traducido en un aumento considerable de los actores en lo que venimos denominando cooperación para el desarrollo. La consecuencia de la suma de estos factores se traduce en una forma diferente de hacer cooperación, que busca integrar a todos los agentes intervinientes sumando sus capacidades y creando vínculos y redes que inicien procesos de cambio sostenibles y orientados a la erradicación de la pobreza.
Este cambio de concepción motivó la aprobación de la Ley 4/2002, de 1 de julio de Cooperación para el Desarrollo que superaba a la pionera Ley 1/1996, de 6 de junio, reguladora de los criterios básicos para la distribución de partidas previstas en la Ley de Presupuestos de la Comunidad Autónoma de La Rioja destinadas a la cooperación al desarrollo y para la concesión de ayudas y subvenciones y dotaba a La Rioja de un marco legal amplio y ambicioso. La Ley 4/2002, de 1 de julio de Cooperación para el Desarrollo adapta la cooperación riojana a las modernas tendencias derivadas de los procesos de reflexión y evolución a que se han visto sometidos el concepto mismo de desarrollo y el papel de la cooperación internacional y ahonda en el compromiso de La Rioja con los más desfavorecidos y en la sensibilidad de los riojanos.
La Ley 4/2002 plantea un modelo de cooperación para el desarrollo basado en la concepción de una intervención pública complementaria e impulsora de las iniciativas cívicas de solidaridad y cooperación. En ella, se incluye la aprobación cuatrienal del Plan Director de La Rioja como herramienta elemental de la política riojana de cooperación que establecerá las directrices básicas de la política riojana de cooperación, señalando los objetivos y prioridades, así como los recursos presupuestarios indicativos que orientarán la actuación de la cooperación durante ese periodo.
Por ello, el presente Plan Director se concibe como un instrumento y una estrategia de actuación en materia de cooperación, adecuada a la trayectoria y las capacidades de la cooperación riojana.
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